Hoy sí escribo


Lo he decidido. Hoy sí escribo. Ahora que estoy en donde tal vez siempre quise encontrarme, te dedico estas líneas porque es necesario que lo sepas: es difícil ahora encontrarte, pero lo es aún más sabiendo dónde buscarte. Cada día que pasa la situación se torna más compleja, porque quiero que te vayas aún sabiendo que ya te has ido. Entonces, ¿qué sucede?
Supiste quebrantarme pero si bonito. Tan bonito que ahí vas a estar, siempre (con anhelo de que siempre no sea mucho). He de decirte que no ha habido día en el que no lea la última carta que me diste, tratando de descifrar entre líneas algún mensaje oculto o no sé si tal vez tenga que romper el yeso para poder hallar la respuesta, tal y como te lo sugerí en aquel experimento en el que me pediste ayuda. Pero no, creo que ni yo mismo quiero buscar ya una respuesta porque, como podrás notarlo, este escrito quiere pero no quiere y viceversa.
Me duele en el alma el hecho de que no pude rescatarte, de que no pude hacer más por ti, de que no logré que cambiaras esos aspectos que tanto me dañaban en ti, pero siempre tuve fe en que aprenderías de mí muchas cosas que las llevarás contigo siempre, y tengo la certeza de que ahí estarán y de que ahí estaré con ellas. Sin embargo, en mi caso es diferente. Quiero que sepas que estoy bien, hasta cierto punto me siento muy contento ya por las cosas que he emprendido. No te lo diré, pero el día que te encuentre y el destino quiera que charlemos, con gusto te las haré saber, porque no sabes cómo anhelé que fueras parte de esta nueva experiencia, parte de sacar aquellos recuerdos en mi cajón o parte de percibir el aroma de un mueble nuevo de madera.
Te extraño, cada día con mayor intensidad. Pero quiero extrañarte demasiado, tanto, con todas mis fuerzas, que quede agotado sin poder recordarte más (recuerda que, según las leyes del movimiento de Newton, la suma de todas las fuerzas es igual a cero).
Pero a veces no te extraño, porque me siento libre de hacer aquellas cosas que me apasionan sin necesidad de preguntarme si eso supondrá un motivo para hacerte enojar... y me libero. He estado dentro de una libertad tan grande que puedo decir que ya duermo un poco más tranquilo. ¿Recuerdas mi trastorno de sueño? ¿Recuerdas esa pesadez que acumulaba sobre los hombros? Bueno pues, se ha ido desvaneciendo poco a poco, resultado creo yo de cortar con todas esas malas prácticas contigo y con lo que solía llamar mi casa.
Tantos viajes, tantas hamburguesas, canciones, notitas de cariño... tantas veces que hicimos el amor mirándonos a los ojos y pensando que eras mi fin, durmiendo de espaldas porque abrazados nos daba un calor extremo... Dios, ¡pero qué lindo era verte dormir junto a mí! Porque te sentía protegida, porque mi regazo quería que fuera tu lugar favorito.
Me destrozaste aquel 4 de abril y aquel 5 de junio... No concebía cómo es que la mujer que tanto amaba, me abandonaba sin dar explicación alguna. Y te lloré día y noche hasta secarme. Hasta que el dolor se volvió tan físico que le pedía a mi abuelo las fuerzas suficientes para salir adelante. Pero te agradezco, porque sé lo que es estar en el fondo y ver como tus sueños e ilusiones se pudren con tu espíritu y a partir de ese día ya no fui el mismo, lo sabes.
Al final de todo, tomé la decisión no de abandonarte, sino de dejar ir contigo todo ese amor que alguna vez inundó mi corazón... llévatelo, llévatelo por favor para que tengas una unidad de medida base y no aceptes menos, porque te quise como a nadie, te amé aún más que a mí mismo, por eso ya he tomado cartas en el asunto de encontrarme nuevamente con mi yo antes de ti.
Aquí seguirás conmigo siempre y a donde quiera que voy... así quiero que te quedes, como un recuerdo del Ying-Yang que supuso tu persona y que siempre tuviste en mí a alguien que te hizo conocer un amor verdadero, diferente, que te contaba chistes malos, te ponía nerviosa mirándote a los ojos, te preparaba unos platillos deliciosos, te inventaba un apodo nuevo agregando un -illa ante cada palabra que se me pudiera ocurrir y sobre todo, que nunca, pero nunca se le cerró el mundo.
Hasta siempre, con anhelo de que siempre no sea mucho.

Atte.
El amor de tu vida.

Comentarios